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El Biomagnetismo es un método terapéutico que utiliza imanes comunes de mediana intensidad, para reestablecer el equilibrio bioenergético del organismo y así recuperar la salud. Colocando imanes en puntos específicos del cuerpo, se consigue corregir disfunciones energéticas y exterminar en breve tiempo, virus, bacterias, hongos y parásitos.


Según descubrimientos del Dr. Isacc Goiz, diversas combinaciones específicas de microorganismos llegan a producir la mayoría de las enfermedades del hombre, incluso algunas en las que no siempre se reconoce una etiología microbiana, como en la diabetes, el cáncer, la artritis, la fibromialgia, la esclerosis, el lupus, el Alzheimer y el glaucoma, entre otras. Con el biomagnetismo, un gran porcentaje de pacientes experimenta rápidas y notables mejorías que no ocurren comúnmente con otros tratamientos.




  • Para conservar la salud y la vida de los seres vivos, se requiere un estado de balance entre la energía magnética de polaridad Norte y la de polaridad Sur. 

  • Cuando este equilibrio se altera se presenta la enfermedad y entonces el equilibrio puede restablecerse con el empleo de magnetos, originando un proceso reversible de los trastornos y recuperando la salud.


 
 

Las notables mejorías obtenidas a través de esta terapia con imanes, se debe principalmente a la destrucción de los virus, que como sabemos, son de muy difícil tratamiento para la medicina convencional, la cual tiene sólo éxitos relativos exterminando bacterias por medio de antibióticos, hongos con antimicóticos y parásitos con antiparasitarios.


¿Qué es el Par Biomagnético?

Podríamos graficarlo como la existencia en el cuerpo de puntos específicos que van hermanados y presentando polaridades magnéticas contrarias, positivo – negativo o si se prefiere, Norte y Sur, como en un imán común.

Al igual que en el caso de los puntos de acupuntura, la ubicación de estos pares biomagnéticos han sido ya definidos por el Dr. Goiz en un mapa del cuerpo. 

Lo sorprendente del descubrimiento es que cuando estos pares se desequilibran, en el polo sur de ellos se concentran focos de determinados virus en un ambiente de pH ligeramente ácido, mientras que en el polo norte se ubican ciertas bacterias, pero en un medio de pH algo más alcalino que en el resto de los tejidos.

El Dr. Goiz logró determinar además, que entre ambos focos de virus y bacterias de un mismo par biomagnético, se establece una comunicación sincronizada a distancia, en forma de ondas electromagnéticas, en lo que se conoce como bioresonancia magnética, lo que permite la retroalimentación energética entre dichos microorganismos, los que se potencian en su virulencia y capacidad de resistencia frente a los anticuerpos del sistema inmunológico.

 

En el caso de los virus, se destruye su carga patógena de ADN, y en las bacterias, el cambio del pH obstaculiza su reproducción y se debilitan frente al sistema inmunológico. A lo anterior se añade un efecto de cortocircuito en la estructura electromagnética de estos microorganismos, que al ser eliminados permiten substanciales mejorías de los pacientes.

Si consideramos que además el Dr. Goiz descubrió que diversos virus están presentes en la gran mayoría de las enfermedades consideradas incurables, en algunas de las cuales aún no se reconoce oficialmente la presencia viral, podemos imaginar los alcances extraordinarios que este método tiene para la salud humana, dada la capacidad de eliminar el virus mediante el biomagnetismo.

A la fecha se han estudiado, diagnosticado y atendido con este procedimiento, durante doce años aproximadamente, a unos 150.000 pacientes, llegando a conclusiones muy importantes. El biomagnetismo médico, al ser un procedimiento de orden físico, natural y externo, no produce efectos colaterales indeseables.

Es bien sabido que los organismos superiores pueden ser portadores asintomáticos de microorganismos patógenos, aparentemente en las mucosas de los sistemas respiratorio y digestivo. En realidad lo hacen en los pares biomagnéticos y, por ello, el biomagnetismo médico es también un procedimiento preventivo de la salud, al detectar oportunamente la patología, aún antes de su manifestación clínica.


Compatibilidad del Biomagnetismo con Otras Medicinas

Como la mayoría de las terapias alternativas o energéticas, el biomagnetismo es totalmente compatible con las demás medicinas complementarias y es especialmente recomendable combinar con terapias que mejoren el área emocional y que, por ende, ayuden a potenciar el sistema inmunológico.

El biomagnetismo también puede combinarse con tratamientos alopáticos convencionales. Sin embargo, es recomendable que una vez que el paciente constate las mejoras en su condición, concurra a su médico tratante para que le disminuya adecuadamente las dosis de los medicamentos anteriormente prescritos.

Sólo en casos de quimioterapia o radioterapia es recomendable esperar a la finalización del tratamiento, seguir luego una dieta depurativa, y luego examinar al paciente para ver si está en condiciones de recibir su primera sesión de biomagnetismo.


Duración del Tratamiento Biomagnético

La frecuencia de las sesiones y la duración de un tratamiento biomagnético, dependerá de diversos factores como la gravedad de la enfermedad y su grado de avance, su antigüedad, daños estructurales ya presentes, la edad del paciente, su carga tóxica total derivada de medicamentos, desechos metabólicos de sus microbios y alimentación contaminada, su estado emocional congruente con su estado inmunológico, su predisposición o resistencia subconsciente a sanarse, etc.

Todos estos factores determinan que ningún paciente reaccione igual ante determinados gérmenes patológicos, y se complica aún más el diagnóstico alopático cuando se combinan distintos tipos de ellos.


En términos generales, se ha verificado que lo óptimo es una secuencia inicial de tres sesiones de biomagnetismo, separadas por una semana aproximadamente; dependiendo de la evolución posterior, se podría requerir de un control al mes. Sin embargo, el enfermo ya comienza a notar cambios positivos en su salud desde la primera o segunda sesión. Para casos crónicos, puede requerirse un promedio de cuatro o cinco tratamientos, pero el número real en definitiva lo determinará la forma en que cada paciente evolucione.